I N T E R M E D I O- II

Nordeste...
...Supuso que ya la había pasado, por lo que nuevamente dió media vuelta y mientras caminaba miraba con más atención, ahora hacia su izquierda.
Era inútil. La hostería no estaba. Era cierto que las pocas referencias edilicias no la ayudaban.
Se dijo que la próxima vez que intentara salir a caminar por una playa desierta se fijaría bien en todos los detalles, para no perderse. Pero el dilema actual era encontrar la hostería.
Aún no había empezado a inquietarse.
Se repetía que sin duda ya la había pasado más de una vez en sus idas y vueltas, y no la había reconocido por la monotonía del paisaje.
Empezó a preocuparse por la hora. Eran más de las 4 de la tarde, y en Recife, situada tan al este y con el mismo huso horario que en el resto del país, oscurecería pronto. Esta idea era por sí sola aterradora.
Trató de tranquilizarse. Seguramente Raúl saldría a buscarla al ver que no volvía, y eso iba a ocurrir antes que anocheciera. Por otra parte, no podía perderse, se decía, en un camino prácticamente lineal, que seguía sólo las curvas de la playa.
La soledad tan desmesurada del paisaje, en el que no había ningún signo de vida, transformó rápidamente esa pseudo tranquilidad en angustia, una angustia que iba in crescendo, al tiempo que caminaba cien metros y volvía a girar para caminar otros cien en sentido contrario.
Después de un rato de ir y volver admitió que algo extraño, que no podía medir ni entender estaba sucediendo y que todo parecía indicar que el lugar lisa y llanamente había desaparecido.
Si bien su pensamiento era lineal, Mara siempre guardaba un lugar para lo azarozo.
Después de todo, había muchos misterios en el universo aún por develarse. No creía en absoluto en los O.V.N.I.S, pero acaso no había miles de relatos que confirmaban su existencia? No había pensado, en algún momento, que sería verdaderamente deslumbrante encontrarse con uno?
Mientras este cúmulo de ideas se agolpaban en su cabeza, transpirada y con los pies no sabía si lastimados o simplemente doloridos, empezó a sollozar.
Dónde estaba Raúl?...

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