Creo que no
(Chuck Close/Metropolitan Museum of Art)No he encontrado en este duro camino recorrido a los psiquiatras que describe el Dr. Seguín, humanizados y humanistas. No he vislumbrado ningún "hombre universal". Quizás los haya.
Yo sólo alcancé a conocer a un par psiquiatras con una formación de excelencia que se me antojó obnubilada por el interés económico, que no es malo en si mismo, pero al que le falta algo para no ser cómplice.
Qué le falta?
La pasión por el enfermo, más que por el auditorio, la sensibilidad para tratarlo como a un semejante, más que el simple y evidente barniz de respeto prodigado a un ser inferior. En última instancia, el sincero interés de ayudarlo en todo lo que esté a su alcance más allá de cualquier especulación, de escucharlo sin retaceos, porque a veces al enfermo sin esperanzas, sólo le queda eso: ser escuchado y percibir que "su" médico también aunque de una forma diferente, sufre con él, se con-funde con su sufrimiento.
Tienen mucho más que sus antecesores, disponen de la informática, han trascendido las barreras interdisciplinarias. Muchos de ellos, los que están mejor posicionados en una carrera de muchos años y que tienen experiencia de vida están, sin lugar a dudas, en condiciones de hacer otra cosa, y sobre todo transformar la psiquiatría argentina en otra cosa, en algo mucho más trascendente.

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