Soy tu voz

La internación en la clínica
A la clínica D. ingresé, se podría decir, engañada. Yo estaba concurriendo al Hospital de día de dicha clínica después de haber abandonado una actividad semejante en el H.I.
Me estaba gustando la clínica, cuando una tarde en que me disponía a irme, uno de los médicos que recuerdo bien, el Dr. M.L., me encaró con bastante suavidad, y me dijo que tendría que quedarme. Yo no entendía nada, pero al rato me di cuenta que no podría insistir sobre irme, porque mi mamá había dado la órden de que no me dejaran salir.
Cierto es que ella no tenía otro camino. Yo no hubiera consentido, por lo menos en ese momento, quedarme internada así como así, y por su parte, mis padres ya habían tomado la decisión de internarme. De manera que el procedimiento, no muy ortodoxo por cierto, fue la única alternativa que les quedó .
No hubo ningún tipo de violencia, por el contrario, el Dr. M.L. que en ese momento era muy jóven, trató de persudiarme sobre la conveniencia de que me quedara. Creo que tampoco la hubiera habido si yo me hubiese resistido, no era un lugar donde la violencia fuese un método o una alternativa. Por el contrario era un lugar muy cálido, y toda la gente que trabajaba en la clínica parecía siempre dispuesta a preguntarme si necesitaba algo.
Pero lo cierto es que yo no me resistí, ahora me pregunto si fue porque sentía que tenía que obedecer, o porque la idea realmente me gustó.
Yo desaproveché muchas cosas que se brindaban a los pacientes, por quedarme en mi cuarto fumando o leyendo una revista, y en la clínica tuve, como siempre, días buenos y días malos.
Guardo gratos recuerdos de la clínica, de sus espacios, de los médicos, en especial de la médica que se ocupaba de mí (cada médico tenía un grupo de pacientes a su cargo), la Dra. F.H., que me ayudó muchísimo, y se quedaba en mi cuarto largos momentos conversando conmigo, o a veces me acompañaba a comprar algo que yo necesitara.
Realmente, el tiempo pasado en la clínica fue bueno.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home