jueves, marzo 02, 2006

I N T E R M E D I O


Belgrano, el barrio más lindo del mundo

Una tarde cualquiera un señor circulaba en su BMW por las calles de Belgrano, para llegar a su casa. No es que no tuviera algunos problemas, sí, los tenía como todos, pero se podría decir que su vida se deslizaba sin grandes sobresaltos, lo que era realmente envidiable.
Llovía torrencialmente, y hacía mucho frío, pero aún así tenía la ventana de su lado semi-baja, porque le gustaba el espectáculo de la lluvia.
Haciendo un recorrido que le era familiar se detuvo ante el semáforo que está en Virrey Loreto y Libertador, lugar donde se suelen juntar algunos "marginales", que no pasan de los 6 o 7 años.
A pesar del tiempo había uno, flacucho, macilento. El hombre se estaba aprontando para subir su vidrio polarizado, a fin de no ser importunado, pero ya era demasiado tarde.
El chiquilín descalzo y todo mojado se le acercó con una caja toda mojada, que contenía cajitas amarillas de chiclets, tambien mojadas. Le ofreció una... digamos que le pidió que le comprara algo, sin argumentar el lugar común "es para comprar leche para mis hermanitos". Se ahorró, y le ahorró al señor, todo ese speech, que él sabía bien inútil.
El señor titubeó un poco, hesitando entre la bronca y un sentimiento que bien no podía descifrar. Este mocoso, con esa cara toda sucia, una remerita por todo abrigo y los pies mojados venía a importunar su comodidad, el confort interior del BM, la FM que sonaba fabulosa. No hay derecho, pensó!!!
Se dirigió al muchachito y le arrostró: Pero decime una cosa: Cómo se te ocurre, en una mañana como ésta, estar en la calle vendiendo chiclets? No deberías estar en el colegio, o haciendo los deberes, o con tu mamá en tu casa, tomándote una taza de café con leche bien caliente?
El chico nada respondió, no hubiera podido ni sabido que contestar tampoco, y el hombre después de hablar, también enmudeció un poco, vaya uno a saber por qué, al tiempo que pensaba, sin embargo, por qué carajo este chico venía arruinarle el día. Por qué no iba a pedirle guita a los políticos y a los funcionarios, que eran los que deberían ayudarlo, y no precisamente él?
Que país de mierda!! Las cosas que uno está obligado a ver!! Acaso no tiene uno derecho a vivir en paz?
El chico seguía en la calle parado, esperando, la lluvia se colaba por sus cabellos negros y lacios.
Finalmente el señor le alargó unas monedas. El chico, en señal de agradecimiento, quiso darle la cajita de chiclets, pero el hombre, generoso, le espetó: No, guardala, pero prometeme que es la última vez que en un día así salís a vender chiclets.
Tenés que procurarte algún tipo de ayuda. Sabés?
Escuchame: Decile a tu mamá que vaya al Ministerio de Acción Social. Te vas a acordar? Acción Social!
Dicho esto y reconfortado por su gesto, y ya con las bocinas de los coches de atrás que le avisaban que el semáforo ya se habia puesto verde, continuó contento su camino.