En la clínica

En la clínica, comenzaron a medicarla.
Como creo haberlo dicho, el Dr. Bucahí se las ingenió para seguir siendo el terapeuta de Marisa de manera que nuestros gastos se incrementaron enormemente, dado que la clínica tenía aranceles muy altos.
De todos modos, el tiempo en la clínica significó un alivio para nosotros. Si bien ella no mostraba señales de cambios cualitativos, el hecho de saber que estaba cuidada y en un lugar de privilegio, como lo era la clínica, nos tranquilizaba.
En realidad, para nosotros fue como tomarnos vacaciones después de mucho tiempo.
De todos modos, el tiempo en la clínica significó un alivio para nosotros. Si bien ella no mostraba señales de cambios cualitativos, el hecho de saber que estaba cuidada y en un lugar de privilegio, como lo era la clínica, nos tranquilizaba.
En realidad, para nosotros fue como tomarnos vacaciones después de mucho tiempo.
Dado que tenía a toda la población de la clínica para relacionarse, estaba más sociable. Salía con otros pacientes de más o menos su edad, se integraba con buen ánimo a muchas de las actividades, mientras eludía otras.
Al principio estábamos esperanzados en que ella mejorara significativamente, pero al tiempo nos dimos cuenta que estaba en una meseta.
No obstante, mis expectativas seguían siendo altas. Yo sabía que su enfermedad no tenía regreso, pero tenía esperanzas de que lograra por lo menos algún grado de autonomìa, que le permitiera valerse por si misma.
Quedaban muchos años por delante, antes de que esas expectativas, poco a poco, se fueran desvaneciendo.

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