sábado, mayo 06, 2006

Si la psiquiatría argentina...


Sentada una vez más en la cafetería del Aeropuerto Ben Gurión, y cuando ya consideraba que estaba mucho más cerca de conseguir lo que había perseguido, me sentía más angustiada que nunca . Qué se había hecho del optimismo que tenía cuando había llegado?
Traté de darle alguna explicación a mi tristeza. Sabía que aún cuando estuviera pensando en Marisa, no era el tema de su enfermedad lo que estaba pasando por mi cabeza. Pensaba concretamente en la situación de la psiquiatría que se daba en Buenos Aires y que era una especie de monolito, imposible de atravesar.
Me pregunté por qué yo debería estar cruzándome, virtualmente, el planeta para buscar mejores horizontes para ella. Por qué no podía encontrar en mi propio país las soluciones que necesitaba? No hablo de curación, se que lo que ella tiene no tiene curación, pero sí de todo aquello que le permitiera a ella vivir con un mínimo de confort.
Por qué ella no podía vivir mejor? Por qué debía estar aislada en lugar de integrada, con 20 de kilos de sobrepeso por los efectos secundarios de la medicación, sin que a ningún psiquiatra se le ocurriera que eso también era de su incumbencia. Protegerla de eventuales y futuras enfermedades derivadas de ese sobrepeso. Por qué era todo tan difícil en Argentina?
El estado no provee ninguna ayuda, ni para esta ni para muchas otras enfermedades. Es un estado ausente en la salud, en la educación, en la seguridad, y en muchas otras áreas que sería largo enumerar.
Con un estado así, la psiquiatría privada es poco lo que podría hacer en forma individual. En forma corporativa es mucho lo que podrían hacer. Pero en realidad, no les interesa. No están a la altura de las circunstancias.
Como señalara el Dr. Renato Alarcón en la Conferencia Magistral presentada en la Reunión Regional de Países Bolivarianos y del Caribe- Asociación Psiquiátrica de América Latina (Apal) Isla de Margarita Venezuela- 1999:
Ser psiquiatra requiere disciplina, dedicación consistente, focalización de intereses en el momento y la distancia. Disciplina que le haga captar la exacta secuencia de una historia clínica, la comprensión fenomenólogica del hecho psicopatológico, su significación dinámica, su evolución etiopatogénica en la multidimensionalidad biopsico-social-cultural y espiritual. Consistencia que le permita elaborar un esquema de tratamiento comprensivo, la integración de enfoques individuales, familiares y grupales, la elecciòn de un agente psicotrópico y la explicación pormenorizada de sus efectos deseables y secundarios[...]. Y finalmente disciplina que le permita vislumbrar el pronóstico con la mayor objetividad posible y que le haga regular con genuina calidez humana la provisión de consuelo, esperanza y optimismo que, después y a pesar de todo, es lo que nuestros pacientes esperan siempre. Tal es entonces, la herencia del psiquiatra latinoamericano y la esencia de quien se llame psiquiatra en cualquier latitud del globo.
En el Congreso Argentino de Psiquiatría, realizado en Mar del Plata en la última semana de abril/2006, como se puede leer en la página pertinente, hay más de 600 exposiciones dedicadas a patologías coyunturales, en especial la violencia familiar y al abuso sexual, que sin duda tienen enorme importancia en Argentina en el momento actual, pero no por eso dejan de tenerla las patologías severas, que no tienen cura pero sí tratamiento.
Desde el título, el Congreso le dio un un lugar preponderante a la violencia, dejando de lado otras patologías, como específicamente la esquizofrenía, para la que prácticamente no hubo expositores. Será porque los esquizofrénicos no son violentos, y se mueren en silencio?