Cerca del objetivo I

Me alojé en la casa de Ruth, y alquilé un Subaru para moverme con más independencia ya que, suponía, tendría que ir varias veces a Shefayim.
Llegué al kibbutz ansiosa, la pareja chilena me esperaba, y el hecho de que hablaran español facilitó mucho las cosas.
Me había imaginado la casa diferente. Tenía dos dormitorios y un living bastante pequeño. No tenía galería, sino que se entraba directamente desde un jardín que compartía con la casa vecina, sin ninguna separación.
El precio que pretendían me pareció alto, pero ambos resignamos una parte y llegamos a un acuerdo. No hubo papeles, sino nuestra mutua palabra.
Pagué en ese momento el valor de un mes de depósito y un mes de alquiler. Alquilaba la casa por un año, y si había problemas con Marisa, tema que fue totalmente aclarado, yo perdería otro mes de alquiler para rescindir el contrato, que de palabra habiamos hecho.
Ellos partirían para Londres en 40 días aproximadamente, momento en el que la casa estaría a nuestra disposición. Llamé a Buenos Aires y Marisa se mostró moderadamente contenta. No habló mucho. Me comunicó que, de concretarse todo, quería la casa para ella sola.
De modo que yo tendría que alquilar algún departamento para el tiempo que estuviera en Israel, que calculaba no sería inferior, en principio, a 6 meses.
El paso siguiente era, entonces, buscar un departamento. Confieso que no tenía la menor idea de que conseguir un departamento chico amueblado en Tel Aviv fuese tan dificil.

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