domingo, mayo 14, 2006

Psiquiatra con experiencia, se necesita...



Traté de consolarme. Qué otra alternativa tenía?

Me dije que quizás no nos hubiera ido bien y que lo más probable era que hubiéramos tenido que volver.

Cierto es que yo coloqué a Marisa en un escenario atravesado por mi subjetividad y, que las más de las veces, lo que a mi me gusta a ella no le gusta.

Tantas cosas podrían haber ocurrido, que el kibbutz no le gustara, que Israel no le gustara, que no pudiera aprender ni una palabra de hebreo... Lo supe desde el inicio, pero en mis fantasías había lugar para esperar que las cosas funcionaran.

Y yo? dónde estaba parada? Y mi proyecto de que Marisa tuviera algún espacio para la escultura, que parecía ser lo único que le gustaba? Quizás un pequeño local donde exhibir y vender lo que hacía.
Hay pequeñas ciudades como Safed consagradas al arte y en las ciudades grandes hay inumerables galerías de arte. En Yaffo hay varios talleres de escultura. Yo había visitado un par de ellos cuando Marisa no estaba en ese escenario, donde vi trabajar a los alumnos con mucha libertad.
Desde muy temprana edad pareció gustarle mucho pintar y modelar. Ya adolescente se inclinó por la escultura, y empezó a frecuentar distintos talleres donde podía dar rienda suelta a sus búsquedas con las formas y materiales.
Pero la enfermedad frenó todo. Aún enferma nunca dejó la escultura, a veces interrumpiendo y retomando cuando podía y como podía.
Fue haciendo cosas interesantes, que obviamente no tenían salida. Estaban destinadas a estar acumuladas y amontonadas en su departamento.
Una mañana volvió de un taller con una escultura terminada. Me pareció muy linda y se lo dije y casi sin darme cuenta le pregunté:
-Nunca se te ocurrió regalarle una a tu médico?
Me contestó textualmente:
-Estás en pedo?
-Cómo creés que le va a gustar una escultura hecha por mí?
No contesté. Tenía razón. Yo no conocía mucho a su médico, pero todo me hacía suponer que su valoración estaría siempre condicionada por las convenciones y las normas.
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El Proyecto Israel había hecho agua... Había sido un proyecto más mío que de ella.
Había que volver a pensar a Marisa en el escenario conocido de Buenos Aires.
Pensar nuevamente en lidiar con la psiquiatría de Buenos Aires.

Seguiría con su antiguo médico, o querría buscar otro?