sábado, mayo 13, 2006

Los últimos detalles


Marisa, no se mostraba demasiado entusiasmada, pero nada decía. Le propuse que viajáramos más o menos dos meses más tarde. No quería apurarla, porque sabía que había sido una decisión dura.

Pasados unos días, me comunicó, que ella quería viajar a Israel sola, no conmigo. Me propuso que yo fuera antes, y ella viajaría unos días depués. Dijo también que le gustaría que el hermano estuviera presente para ayudarla en todo lo relacionado con la mudanza.

No me sorprendían mucho los escollos iban apareciendo en el camino, porque en realidad ya hacía mucho tiempo que nuestras vidas no andaban sobre rieles y no iba a esperar que ahora resultara todo fácil.

Me pareció que Fernando, por entonces estudiante en USA, no aceptaría por falta de tiempo, o simplemente por no tener ganas de ir y de gastar plata en todo lo que significaba tal desplazamiento.

De todas formas se lo pregunté, y contrariamente a lo que yo pensaba, contestó que no tendría inconvenientes en ir. Desde que había hecho el viaje a Israel conocido como PlanTapuz (*) cuando tenía 16 o 17 años, no había vuelto a ese país y no le disgustaba la idea de volver a verlo después de los años que habían pasado.

Acordamos las fechas tanto para nosotros como para Marisa, y comenzamos los preparativos.

No sé cómo, pero llegamos en las fechas acordadas. Yo llegué primero a Tel Aviv, y me fui a la casa de Ruth hasta ver como me instalaba en el departamento alquilado.
Marisa tenía un pasaje con fecha para unos diez días más tarde, y Fernando llegaría a Tel Aviv tres días después que yo.

Junto con Noah, fuí a esperarlo a Ben Gurion.
Alquilamos nuevamente un Subaru y Fernando se lo llevó a la casa de Noah en el kibbutz de Naharya, donde se quedaría hasta su vuelta a USA. Con el Subaru, tenía la intención de recorrer un poco antes de que llegara Marisa.

Fernando me sugirió ir a Haifa, donde yo podría visitar a una antigua amiga radicada en esa ciudad desde hacía muchos años, mientras él iba a visitar a un compañero del Pellegrini que estaba estudiando en el Technion, pero yo no tenía ganas de moverme mucho y no quería tampoco que se sintiera obligado a "pasear con la vieja".
Los días precedentes a la llegada de Marisa, los pasé entre la casa del kibbutz, y el departamento de la avenida ruidosa. Hice las compras que me faltaban, que no eran pocas ni baratas. Había llevado muy pocas cosas y las acomodé lo mejor que pude en el único placard que había en el dormitorio.
Sentada en el borde de la cama, la noche anterior a la partida de Marisa, me dispuse a hablar a Buenos Aires.

(*) Es un plan por el cual adolescentes de todo el mundo viajan a Israel, viviendo en kibbutzim. Durante este viaje se trabaja medio día en el kibbutz y el otro medio día es libre. El viaje dura aproximadamente dos meses y antes del regreso, visitan distintos lugares de Israel.