martes, mayo 09, 2006

I N T E R M E D I O



Nocturno


Era una antigua casona de San Telmo, de dos plantas, con un jardín adelante lleno de enredaderas y arbustos que se cuidaban solos, y un gran árbol en el centro, que muchas veces pensó que tendría que sacarlo porque sus raíces casi levantan los cimientos.
Se había quedado solo en esa casa, y la quería más que a nada en el mundo. Era su lugar, su refugio. Ahí, donde nadie podría hacerle daño.

Llegó después de medianoche. En la calle, los ruidos insoportables de una noche de carnaval. No había nadie. Ni una luz encendida. Solamente el perfume de jazmines.

Caminó hasta el patio interno y se encontró en un ámbito de paz total. La luz de la luna lo cubría todo, borrando lo feo y exaltando lo bello.

La baranda con la antigua reja de la escalera y el viejo alero le sugirieron un rincón de Andalucía. Música de Falla y rasguidos de guitarras le parecieron el fondo adecuado para tal visión nocturnal.

Había luces y había sombras, penumbras, infinidad de perspectivas...Y que silencio!!!

Primero fue Falla, y después Debussy y Ravel, un inolvidable concierto ofrendado para un único auditor.
Los sonidos, las imágenes, los perfumes, lo fueron transportando lentamente a un país de leyenda, pleno de encanto...
Ciudades lejanas, finos tejidos de damasco, joyas deslumbrantes, aromas embriagadores, suavidad de alfombras, sugestión de miradas, ojos de mujer amados por los árabes...

"Un poco de pan, un poco de agua fresca,
la sombra de un árbol, y tus ojos"...
Canción mudéjar