Pensar en Israel I

Marisa sale de la clínica DYTEM coincidiendo con el cierre de la misma, y se vuelven a plantear todos los interrogantes que a lo largo de nuestras vidas y a partir de la enfermedad, se plantean después de cada internación.
Dónde, con quién, y lo que es más importante, cómo vivir?
Como seguir viviendo con esta enfermedad a cuestas, pregunta acuciante sobre todo, para quien como en el caso de Marisa, se da cuenta de lo que le pasa.
Ella sabe bien que es prisionera de su enfermedad, y que los sueños de libertad, y con ellos la posibilidad de aspirar a todo, a tener todos los caminos abiertos, son una verdadera utopía.
Estábamos, en aquel momento, nuevamente ella y yo plantadas en una escenografía congelada e inquietante, preguntándonos cómo volver a recorrer un camino ya conocido. Volver a lo de antes? A la soledad...
La "reinserción social" eran y son palabras vacías de contenido, que sólo servían y sirven para adornar la literatura psiquiátrica, palabras con las que los psiquiatras se llenan la boca en sus charlas, o conferencias o lo que fuere, (cuando del tema se trata) las más de las veces vertidas en salones de hoteles de cinco estrellas, ante una audiencia indiferente.
El "speech" está totalmente alejado del enfermo mental, cuya realidad, sobre todo en las clases de bajos recursos, pasa por lugares menos elegantes, como el Borda, el Moyano, o el Tobar García, que constituyen verdaderos "inframundos".
El enfermo mental en Argentina no se reinserta nunca, ni social ni laboralmente, ni de ninguna manera. El enfermo mental directamente no existe. Los psiquiatras lo saben. Les importa? Hacen concreta y específicamente algo al respecto?
En ese panorama desolador, dónde encontrar un lugar en el que la vida a Marisa no le pasara por el costado? Dónde encontrar algo, por modesto que fuere, para lo que le valiera la pena seguir viviendo? Dejar de ser espectador de lo que pasa en la televisión y ser actor de algo, de algo propio que tenga algún sentido.
Así empezó a gestarse la idea de Israel...
Era sin duda otro perdigonazo. Yo no tenía ni la más remota idea de cómo podría resultarle a ella vivir en Israel. Conocía a través de lo que había leído, algo sobre la vida en Israel, y había estado un par de veces. Sólo eso. También sabía, que estar enfermo, es " de movida" un gran obstáculo para cambiar de país, se trate de Israel, o de cualquier otro.
Equivocada o no, sobre este nuevo camino a intentar, y empecinada como estaba en que tenía que encontrar algo que no hiciera retroceder lo poquito que se había conseguido en la clínica DYTEM, la idea de Israel, difuminada en principio, empezó poco a poco a tomar forma.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home