domingo, enero 29, 2006


Buscando ayuda

Tal como el Dr. Bucahi lo propusiera, decido consultar sin Marisa y ver al Dr. M.G. en Caracas.

No me es difícil contactarlo por teléfono y explicarle que viajaría para verlo.

Sin que Marisa se entere de nada, y sin percatarse de mi ausencia ya que por esa época estábamos atravesando la internación que duró 70 días, viajo a Caracas.

Llego un día sábado y se trata de un fin de semana largo. No obstante, lo llamo apenas instalada en el hotel. Me cita para esa misma tarde y me comenta que había planeado ese fin de semana largo viajar a Bogotá, donde vivía un hijo suyo, pero que no tenía importancia, cancelaría el viaje para verme.

Me da toda clase de recomendaciones para llegar ya que Caracas es una ciudad peligrosa.

Llego a su apartamento, cuyo edificio está rodeado de montañas.

En una forma totalmente informal, sentado sobre el escritorio, me pregunta en que podía ayudarme. Ese primer día estuve casi dos horas, al igual que el domingo y el lunes.

Dice conocer al Dr. Bucahí del H.I. en donde había sido médico concurrente y agrega que B. nunca había pertenecido al staff de dicho Hospital.

Agrega también que "parecía un buen muchacho", pero "claro, ha pasado tanto tiempo que no se como habrá seguido su carrera".

En la entrevista del lunes me dice concretamente que la falta de medicación en Marisa estaba haciendo estragos en su cabeza, que dejara inmediatamente al Dr. Bucahi y que si podía económicamente hiciera el esfuerzo de ingresar a Marisa en la clínica D. de los doctores NP y JGB, considerándolo un lugar adecuado para el calamitoso estado en el que ella se encontraba.

Cuando se despide mi creo ver en sus ojos algo diferente a lo que estoy acostumbrada a ver. Quizás el hecho de haber pasado él mismo por situaciones dolorosas le permitía con mas soltura ponerse en mis zapatos, cosa por cierto muy difícil de encontrar por estas latitudes.

Vuelvo a Buenos Aires. Fernando y Tito están ansiosos por conocer los detalles. Parecía que aún podíamos vislumbrar algún destello de esperanza.

Tomamos la decisión ese mismo día. No sabíamos cómo la llevaríamos a la práctica, pero la decisión está tomada.